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Glaucoma
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glaucoma

 

El glaucoma es una enfermedad del ojo que se define como una neuropatía degenerativa de las fibras del nervio óptico el cual puede ser agudo o crónico.

En el crónico hay una neuropatía óptica progresiva o una enfermedad del nervio óptico. Uno de los principales factores que pueden inducir a un glaucoma es una presión intraocular alta, aunque no hay ningún límite de presión ocular por encima del cual se desarrolle el glaucoma; mientras que una persona con una presión relativamente baja puede tener daños en el nervio óptico, otra con una presión ocular alta durante años puede no llegar a tener daños en toda su vida.

Se ha comprobado que varios factores pueden desencadenar la apoptosis celular con pérdida de la estructura de sostén neuronal y posteriormente funcional del nervio óptico, por lo que la ceguera se presenta por áreas y "pixeles" del campo visual. Entre estos factores están el trauma repetido (cambios de presión intraocular), enfermedades de la microcirculación como Diabetes mellitus, hipotensión e hipertensión arterial, tabaquismo y drogas vasoconstrictoras, aunque puede presentarse como apoptosis neuronal espontánea con probable influencia de oncogenes y tendencia familiar.

Un glaucoma sin tratar conduce a un daño irreversible del nervio óptico, con destrucción del mismo y con la consecuente pérdida del campo de visión, y puede convertirse en una ceguera parcial o total.

El tipo más común es el glaucoma de ángulo abierto. Normalmente no tiene síntomas y por eso se ha conocido como “el ladrón de la vista”. Probablemente sea causado por la obstrucción del humor acuoso por parte del ojo. El humor acuoso se produce en el cuerpo ciliar del ojo y luego fluye por las pupilas hasta la cámara interna. Luego, la red trabecular drena el líquido al canal de Schlemm y finalmente al sistema venoso. Todos los ojos tienen una determinada presión intraocular que está causada por la resistencia del flujo acuoso en los canales trabeculum y Schlemm. Si la presión intraocular es demasiado alta (más de >21.5mm Hg), la presión ejercida en las paredes del ojo resulta en una compresión de las estructuras oculares.

El glaucoma de ángulo cerrado agudo se caracteriza por una subida aguda de la presión intraocular. Esto ocurre en un ojo susceptible cuando la pupila se dilata y frena el fluido que pasa a través de ella, resultando en un bloqueo de la red trabecular por parte de la zona exterior del iris. El glaucoma de ángulo cerrado agudo puede causar malestar, disminución del campo visual (visión borrosa) y puede desembocar en una pérdida de visión irreversible en un corto espacio de tiempo. Esta es una situación ocular que requiere un tratamiento urgente e inmediato. Muchas personas con glaucoma sufren halos alrededor de luces brillantes y pérdida de nitidez característicos de esta enfermedad.

Cirugía de Glaucoma.

Todas las cirugías contra el glaucoma, tienen la finalidad de disminuir el humor acuoso (agua interna del ojo) o aumentar el drenaje del interior al exterior del ojo, de esta agua, disminuyendo la presión intraocular.
 
El tiempo útil de funcionamiento de la cirugía es variable, desde no funcionar, a ser útil a cuatro años. El control de la enfermedad puede necesitar, además, el uso de tratamiento médico (colirios gotas), láser o requerir otra(s) cirugía(s) contra el glaucoma.  

Los tipos de cirugías para niños y adultos son: Trabeculectomía con sus modificaciones, esclerectomía profunda, viscocanalostomía, goniotomía, colocación de implante de drenaje o válvula, extracción de catarata, con o sin lente intraocular, ciclocrioterapia y procedimientos combinados, iridotomía, vitrectomía y uso de sustancias que modifican la cicatrización (antimetabolitos) con sus riesgos.

Efectos Secundarios y Complicaciones.

Ojo rojo, ardor, sensación de cuerpo extraño, dolor, sangrado externo o interno, aceleración en la formación de catarata, visión borrosa, baja visual o pérdida visual total, inflamación sostenida, separación o desprendimiento de coroides o de retina, edema macular (inflama la retina), infecciones severas (endoftalmitis), ruptura, separación o rechazo de sutura, desgarro de conjuntiva, descompensación corneal (ojo blanco), phtisis (ojo blanco sin visión), perforación ocular, luxación de cristalino, poca o nula efectividad de la cirugía.

Los riesgos de la cirugía y pronóstico visual pueden modificarse (empeorarse) si el paciente tuvo o tiene enfermedades oculares y sistémicas como: miopía alta, malformaciones congénitas, uveítis (inflamación interna del ojo) cirugía previa, traumatismos (golpes), uso de esteroides, desprendimiento de retina, ojo diabético.
Enfermedades sistémicas como: Diabetes mellitus, hipertensión arterial, enfermedad renal, tiroidea, etc., y uso de medicamentos en forma crónica y prolongada.